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Reforestación estratégica

Reforestación estratégica

Foto por Dimitridf

Foto por Dimitridf

Costa Rica realiza importantes esfuerzos en materia ambiental que se plasman en legislación, políticas públicas, organizaciones no gubernamentales y activismo conservacionista. Gracias a la suma de todos estos aportes nuestro país cambió de rumbo y se constituyó en potencia ambiental.

En los primeros años de la segunda mitad del siglo pasado tomó fuerza un modelo agropecuario que requería la deforestación de grandes extensiones de bosque, lo que generó  graves consecuencias para la biodiversidad y el patrimonio natural.

Cuando se toma conciencia de esta realidad, en los años ochenta, surgieron esquemas de reforestación, beneficiando especialmente al las especies de maderas preciosas, las cuales son las que más consumen carbono en el largo plazo.

Desde nuestra perspectiva, debemos continuar el impulso a la reforestación pero dando énfasis a las especies frutales autóctonas, lo cual nos permitiría aprovechar grandes ventajas que hoy, posiblemente, ni siquiera se están explorando.

Los árboles frutales incorporan mayor belleza escénica, porque atraen aves y pequeños mamíferos para alimentación. Convirtiéndose en sí mismas en fuente de vida, atractivo turístico, mejora de la plusvalía de la propiedad y efecto positivo en la salud mental de visitantes y vecinos.

Además, fomentan los hábitos de la buena alimentación. Gracias a su valor nutricional y calórico, las frutas bien lavadas, aportan a un balanceado esquema dietético, combate a la desnutrición y apoyo al menú esencial de ancianos y niños.

En este esquema -de pago por servicios ambientales y reforestación con especies frutales nativas-, es importante que participen gobiernos locales, escuelas, colegios, cooperativas y asociaciones de desarrollo comunal, para que el beneficio económico de la belleza escénica y los frutos aporten al desarrollo rural.

Los excedentes y residuos de estos frutales también son parte del negocio ecológico para beneficio -principalmente- comunal. Facilitando la creación de mercados locales y de exportación de conservas, combustibles basados en energías limpias, elementos de alto octanaje como aceites de semilla de marañón, por ejemplo.

Todavía podemos hacer más por el medio ambiente y recibir beneficios como sociedad. Sólo empoderando a las comunidades romperemos el esquema mental que ata al campo al subdesarrollo y pobreza. Con creatividad podemos darle un diferente uso a los recursos y generar grandes cambios para beneficio local e impacto nacional.

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