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Innovemos al transformar una amenaza en oportunidad

Innovemos al transformar una amenaza en oportunidad

Lose weight in Costa Rica2

La obesidad es una enfermedad multifactorial, sin embargo, los enfoques tradicionales y más populares la siguen diagnosticando y tratando desde una perspectiva biologista; en términos de exceso de ingesta calórica versus su gasto.

Sin embargo la obesidad, como problema nacional, debe ser enfrentada desde varios enfoques, iniciando por el plano económico, ya que las calorías provenientes de los carbohidratos y las grasas son más baratas que las de origen proteico, por lo que una persona en el corto plazo economiza su dinero ingiriendo comida rápida, aunque en el largo plazo hipoteca su salud.

A nivel emocional “comer es placer” y las opciones de comida rápida, ricas en grasa y harinas, están muy bien posicionadas mercadotécnicamente y ofrecen una recompensa inmediata en momentos que los estímulos positivos externos disminuyen.

En el plano social encontramos nuevamente un fuerte componente que impide combatir la obesidad, ya que por falta de planificación nuestras ciudades carecen de espacios para la actividad física, pero de igual forma muchos de los existentes carecen de iluminación y vigilancia, por lo que se vuelven lugares peligrosos para realizar desde una simple caminata hasta prácticas deportivas formales.

Todos terminamos pagando los problemas derivados de la obesidad; pero al mismo tiempo, todos podemos unirnos y juntos vencer este asesino silencioso generador de graves enfermedades que repercuten en las finanzas de la Seguridad Social y la productividad nacional.

Esto debemos enfrentarlo.

En primer lugar debemos aspirar como sociedad a empleos mejor remunerados, donde se refleje la inversión en educación que hemos realizado y las ventajas regionales que como país ofrecemos. De esta forma como trabajadores tendremos la oportunidad de optar por un mejor menú de calidad nutricional para nosotros y nuestras familias

Respecto al plano emocional tenemos que desarrollar una ofensiva educativa y de prevención en pro de la salud mental, para que como ciudadanos desarrollemos los mecanismos para enfrentar el estrés cotidiano y los problemas más complejos, con soluciones verdaderas, proactivas y esperanzadoras, para que el falso placer de la comida “chatarra” deje de ser el refugio psicológico de los males no resueltos.

Es hora de relanzar los alimentos saludables para garantizar mayor accesibilidad, opciones de menú, hacerlos atractivos y concientizar a la población de los beneficios personales que obtendrá integrándolos en su menú. De igual forma tenemos el reto de  recuperar los espacios para la práctica deportiva y de esparcimiento, individual y  colectiva, en unión de amigos o vecinos que compartan esta transformadora idea.

foto deporte

Foto por Kodomut

En el plano político corresponde impulsar una legislación que ofrezca beneficios tributarios a las empresas que patrocinen actividad física y alimentación saludable a sus empleados.

Motivar en los programas de gobierno cantonales  el desarrollo de infraestructura pública abierta, para la realización de deporte (aceras, ciclovías, polideportivos, plazas, canchas, gimnasios, etc) y el embellecimiento urbano estratégico con la siembra de árboles frutales autóctonos.

Nuestras escuelas, colegios y universidades deben dar un giro, de enfoque holístico, con una visión esperanzadora, productiva, de relación con la naturaleza (cultivo de alimentos saludables), en pro de la salud mental, el estímulo del innovador, emprendedurismo y la seguridad alimentaria, en sincronía con la comunidad, fortaleciendo iniciativas como el módulo de hidroponía del Plan de Estudios de Educación de Adultos, del CINDEA.

Todo esto complementado con los servicios de la Seguridad Social y los profesionales de la Salud, donde la nutrición, guía médica y procedimientos quirúrgicos sean un complemento  (no un norte) de este esfuerzo nacional.

Actualmente el manejo de la obesidad y sus complicaciones nos cuesta a todos los costarricenses sumas que rondan los 84 mil millones de colones. Si vencemos la obesidad en una década podremos ahorrar esos recursos e invertirlos en un nuevo hospital cada año, en las zonas de mayor visitación turística (como Santa Teresa, Manuel Antonio, Puerto Viejo, Tortuguero, FortunaOsa y Monteverde) y sus aislados centros poblacionales.

De esta forma ofrecemos seguridad ante emergencias derivadas del turismo de aventura y llevamos la merecida atención en salud a las comunidades, evitando que sus pobladores  deban desplazarse hasta la capital para los procedimientos que superen la medicina general, reduciendo los plazos de atención, costos de transporte y la huella de carbono.

El producto de una oferta turística segura, con una población sin obesidad y la disponibilidad local de alimentos saludables (hidropónicos, orgánicos y libres de gluten), generan una posibilidad sin comparación para la generación de prosperidad pues poblaciones como la estadounidense, mexicana, rusa, y alemana se encuentran con indicadores importantes de obesidad y están buscando destinos para la pérdida de peso, wellness, procedimientos diagnósticos e intervenciones que le representen ventajas económicas y de seguridad.

¡Está en nuestras manos tomar la decisión para que reinventemos el futuro!

 

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