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Las especialidades en medicina y las listas de espera

Las especialidades en medicina y las listas de espera

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“Hospital” por Ralf Heß

Los doctores después de terminar su carrera universitaria deben volver a las “aulas” para realizar una especialidad médico-quirúrgica. Sin embargo, en nuestro país sólo la U.C.R en convenio con la CCSS, a través del CENDEISSS, puede impartir estos estudios de posgrado, pero el proceso no está siendo efectivo ni transparente.

Desde hace años se viene denunciando que este sistema no está formando la cantidad de profesionales que necesita la Seguridad Social y hoy el periódico La Nación revela que los encargados todavía no saben cómo cubrir el faltante de especialidades.

La escena se agrava cuando las autoridades manifiestan que no tienen la más remota idea de cuántos especialistas faltan porque el número puede variar de un día para otro.

Esta inaceptable situación es el principal factor que mantiene vivas y creciendo a las listas de espera, mal que carcome la Seguridad Social y hace que nosotros, los pacientes, tengamos que esperar meses o años para una cita, procedimiento o intervención con un especialista.

Como principal resultado tenemos tres posibilidades: 1) que el paciente espere a que su turno llegue antes que la fatalidad,  2) que realice sacrificios patrimoniales o endeudamientos para buscar opciones en la medicina privada, 3) o simplemente deba ceder a las insinuaciones de algunos médicos inescrupulosos que le ofrecen pronta atención en la CCSS si los visitan en su consultorio privado o, más al grano, les dan una fuerte suma de dinero, el biombo.

Quienes no tienen un familiar enfermo o les beneficia esta anomalía les es fácil culpar al paciente,o al sistema, mientras que los muy ingenuos aseguran que esto se arregla con cursos de ética.

Existen intereses creados para que esta situación nunca cambie. Consultas privadas se llenan gracias a este grave incumplimiento en la Seguridad Social y algunos profesionales captan grandes cuotas de poder mediante el turbio procedimiento para la selección de las pocos cupos disponibles para formarse como especialista.

Esta situación nos afecta a nivel interno y externo, porque perdemos competitividad a nivel global con el potencial deterioro de nuestros indicadores de salud.

Mientras una sola universidad, de manera micro-dosificada y divorciada de las necesidades del país, forme a los posgraduados en medicina y cirugía, el déficit será permanente.

Urge la sana competencia que permita a más casas de enseñanza formar médicos especialistas de calidad, permitiendo así el crecimiento científico, el intercambio, la circulación de cerebros, el cese de la endogamia académica, la igualdad de oportunidades por meritocracia y el crecimiento gremial que tanto necesita nuestra sociedad; especialmente nuestros hijos, escolares, colegiales o universitarios, en formación y en búsqueda de oportunidades.

Entre trabajadores y patronos hemos creado un sistema solidario y universal de Seguridad Social donde se materializa el Derecho Constitucional a la salud, el cual es violentado día a día, mes a mes y año a año por las inmorales listas de espera.

Lo denunciado por los medios de comunicación es una emergencia, y es responsabilidad de todos, si no lo enfrentamos y corregimos ahora será, a mediano plazo, el mayor de los desastres que jamás hayamos enfrentado en nuestra estimada e invaluable Seguridad Social, hasta hoy el mayor catalizador de estabilidad social, y a futuro un océano de oportunidades sin precedentes.

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