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La depresión: Un mal que invade a Costa Rica

La depresión: Un mal que invade a Costa Rica

La depresión: Un mal que invade a Costa Rica

La depresión es un trastorno mental que cada vez invade más a los costarricenses y es de las principales causes de atención en los centros de salud de primer nivel.

El trastorno se caracteriza por estados de tristeza, pérdida de interés o placer, sentimientos de culpa o falta de autoestima, trastornos de sueño, apetito, cansancio y ausencia de concentración.

Así mismo, la CCSS atiende casos de ansiedad y síntomas relacionados a este tipo de alteraciones como lo son: el dolor de cabeza, estómago, alteraciones del sueño, apetito, pérdida de interés en las actividades cotidianas, apatía, desesperanza, incertidumbre, dificultad para tomar decisiones, deserción laboral y exclusión escolar.

“Dentro de los principales factores de riesgo que presenta una persona depresiva, se identifican conductas suicidas (pensamiento de muerte), consumo de drogas y violencia en sus diferentes manifestaciones”, señalaron en la Clínica Marcial Fallas.

 

“En Costa Rica Azul se busca el establecimiento de válvulas de descompresión social en donde el deporte, la cultura y la gastronomía saludable se encuentren disponibles para la totalidad de la población, más a la luz de las selecciones de alcalde, donde nosotros como una población civil tenemos que exigir las posibilidad de que como ciudadanos nuestros derechos valgan y desde esa perspectiva tener fuentes de esparcimiento donde el espacio público, iluminado, seguro y bello represente una oportunidad para todos los costarricenses”

Dr. Christian Rivera. Director de Costa Rica Azul

 

Entre los hábitos más comunes para combatir la depresión se encuentran:

1. LA LUZ NATURAL

Sol, ventanas con persianas abiertas.

2. VIAJAR

Al meterte en un nuevo espacio físico, preferentemente en otro país, acabas por concentrarte un poco más en el mundo de fuera de tu cabeza.

3. LOS LIBROS

Cada vez que se lee un buen libro es como si estuvieras leyendo una especie de mapa que te va ayudar a salir de tu cabeza y ha disfrutar la lectura.

4. SALIR A CORRER

Mediante el entrenamiento del cuerpo también  se entrena la mente. Una especie de meditación activa. Ir a correr todos los días es como librar una batalla contra uno mismo. Salir una mañana fría de febrero te da una gran sensación de logro.

5. PRACTICAR YOGA

EL yoga es una gran actividad. ya que al contrario que otras terapias, trata la mente y el cuerpo como parte del mismo todo.

6. RESPIRAR A UN RITMO MÁS LENTO

No con desesperadas aspiraciones profundas. Suaves. Cinco hacia dentro, cinco hacia fuera. Cuesta sostenerlo, pero es muy difícil que irrumpa el pánico cuando uno respira de forma relajada. Muchos síntomas de ansiedad (mareos, hormigueos, cosquilleos…) guardan relación directa con la respiración superficial.

7. MEDITAR

Sentarte cinco minutos y tratar de pensar en una sola cosa tranquilizadora. Un barco amarrado en un mar resplandeciente. La cara de alguien a quien amas. O simplemente concéntrate en tu respiración.

8. ACEPTAR

No luches con las cosas; siéntelas. La tensión es producto de la oposición; la relajación se logra cuando te dejas llevar. Hacerte amigo de la depresión y la ansiedad. Darles las gracias, para poder manejarlas mucho mejor.

9. VIVIR EN EL PRESENTE

Esto dice el maestro de meditación Amit Ray: “Si quieres conquistar la ansiedad de la vida, vive el momento. Vive en cada respiración”. Desprenderse del yo, y a la vez abrirse a la atención plena.

10. AMAR

Anaïs Nin definió la ansiedad como “el mayor asesino del amor”. Pero, por fortuna, también es cierto lo contrario. El amor es el mayor asesino de la ansiedad. Es nuestro camino para salir de nuestros terrores, porque la ansiedad es una enfermedad que nos envuelve en nuestras propias pesadillas.

Nos hace sentir cosas que no podemos ignorar. Cosas que apuntan las flechas hacia dentro. Pero contar con personas que nos quieren y a las que queremos es una gran ayuda.

No tiene por qué ser un amor romántico, ni siquiera familiar. Obligarte a ver el mundo a través de la mirada del amor puede resultar sanador. El amor es una actitud hacia la vida.

IMPORTANTE: Si la sintomatología continúa pese a cambios en el estilo de vida, se recomienda buscar ayuda por un profesional especialista en salud mental.

 

 

 

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