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Nuestra educación ante el mundo

Nuestra educación ante el mundo

Foto por UNR Knowledge Center

Foto por UNR Knowledge Center

En noviembre del 2011 tuvo lugar uno de los eventos que inspiró la formación de nuestra iniciativa: la Conferencia Salud y Educación como impulsores del crecimiento económico, cuyas principales ponencias fueron las de nuestro coordinador, el doctor Christian Rivera, y el periodista y autor Andrés Oppenheimer.

En aquella oportunidad el reconocido columnista del Herald relató cómo las naciones de vanguardia están centradas en construir el futuro, apoyando la formación en ingeniería y tecnología en sus sistemas educativos, mientras nuestras naciones están concentradas en la historia, las ciencias sociales y el pasado.

Esto nos trae a reflexión un evento de fechas recientes. En las protestas de Brasil se levantaron varias consignas que solicitan “menos fútbol y más educación”, una profunda queja que demuestra la conciencia social de un pueblo que es “potencia” en ese deporte, pero que está reconociendo en la educación la puerta de diferenciación y desarrollo.

Costa Rica es un país que creyó en la educación hace más de siglo y medio y abolió el ejército hace más de 60 años, considerando a los niños y jóvenes como “nuestras tropas”; que en vez de formarse con tanques y cañones lo hace con libros y pupitres.

Sin embargo el entorno global nos exige más. Los graduados de primaria y secundaria pública no dominan a un buen nivel un segundo idioma y las pruebas de matemáticas siguen siendo un grave problema en bachillerato. Las universidades tienen una desproporción de matriculados en carreras de letras respecto a las de ciencias, matemática, tecnología e ingeniería; y no le siguen el pulso a las necesidades de la industria, los servicios ni el comercio.

Los maestros, quienes construyen la base educativa académica de nuestra sociedad, se quejan de la carga de trabajo y de la necesidad de contar con mejores salarios.

Un estudio de la OCDE, organización a la cual aspiramos ingresar como país,  concluyó que “el salario inicial de un maestro de primaria es de $64,000 en Luxemburgo, $38,000 en Estados Unidos, $36,000 en España, $30,000 en Finlandia y $28,000 en Corea del Sur; en Latinoamérica los salarios son de $17,400 en Chile, $16,600 en Argentina y $15,000 en México”.

Según docentes consultados por Costa Rica Azul el salario anual para un licenciado universitario en educación es de aproximadamente $15000 al año. Estamos bajos.

Finlandia y Corea del Sur son países que obtienen las mejores notas en los exámenes académicos PISA. Según Andreas Schleicher, experto en educación que coordinó el informe, “Corea del Sur y China gastan menos en educación como porcentaje de sus economías que varios países latinoamericanos y, sin embargo, obtienen resultados mucho mejores”.

“La diferencia es que Corea del Sur y China hacen de la docencia una carrera muy selectiva y prestigiosa: sólo los más calificados son aceptados para ser maestros, y se les paga según su desempeño”.

Para Oppenheimerlos maestros latinoamericanos están entre los que cobran los sueldos más miserables del mundo”.

Coincidimos con los autores en que la carrera de docente debe ser de las más apreciadas por nuestro país, con mejores condiciones y salarios, todo dentro de un riguroso proceso de selección en el que no baste únicamente la presentación de diplomas universitarios para obtener una plaza.

Los docentes deben ser la profesión élite de un país que aspire al desarrollo, por lo que deben contar con la formación del mayor nivel y una remuneración destacada.

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