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Urbanismo sostenible, con sentido económico y compromiso de salud

Urbanismo sostenible, con sentido económico y compromiso de salud

Foto por Robin Nystron

Foto por Robin Nystron

Aunque el panorama urbanístico nacional no destaca exactamente por su belleza, sí debemos reconocer que nuestros abuelos fueron visionarios al promover un robusto Código Sísmico que, con sus modificaciones y adaptaciones a los cambios tecnológicos, nos permite disfrutar de un panorama de seguridad en un país de fuertes y frecuentes movimientos telúricos.

Por ejemplo, en el año 2012 un violento terremoto de 7,6 grados de magnitud afectó a Nicoya , sufrimos la lamentable pérdida de una vida humana, sin embargo esto no ocurrió por la caída de escombros o destrucción del inmueble, sino por una fuerte reacción cardíaca de la persona fallecida.

Mientras tanto, ese mismo año, sismos inferiores a los 7 grados, dejaron trágicos saldos de vidas humanas en Azerbaiyán, China, Afganistán, etc.

Nuestra tradición en seguridad estructural debe ser reconocida y promovida a nivel internacional; los ingenieros, arquitectos y maestros de obra costarricenses merecen reconocimiento, y el país sentirse orgulloso de dicho logro.

Al mismo tiempo, es hora de dar otro gran paso. Esta vez en el camino de la seguridad energética, la ruta de la autosuficiencia y el cambio de paradigmas.

Debemos crear una cultura de viviendas con otra visión energética. Hogares diseñados para la recolección de agua de lluvia para uso del servicio sanitario y lavado de automóviles, así como sistemas de separación de excremento y orina (entre otras innovaciones).

Usar apropiadamente y para las necesidades esenciales el agua potable es un acto de indiscutible respeto por el planeta, así como una creativa forma de ahorro en la economía familiar. Además disminuimos la demanda del líquido sobre los acueductos y nuestra población podrá contar con mejor suministro, algo que sin duda previene enfermedades y contribuye a la salud.

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Sin dejar de lado que siempre existe espacio para crear, como el caso del joven mexicano que ideó un sistema de purificación de agua de lluvia para consumo humano, lo cual si lograramos implementar acá, podría ser la solución para comunidades que aún en época lluviosa carecen del preciado líquido en sus hogares.

Luego tenemos el tema de las excretas. Actualmente las aguas negras, recolectadas en tanques sépticos o tuberías municipales, terminan contaminando quebradas, ríos y mares.

Un nuevo diseño de vivienda utilizaría el concepto de “baño ecológico”, colocando un sanitario y un orinal, separando sus funcionalidades.

La producción de lodos -que hoy son meros contaminantes- puede convertirse en materia para la producción de electricidad y biocombustibles mediante el tratamiento apropiado. Condominios, urbanizaciones, hoteles, edificios y barrios podrían organizarse para vender esta materia a empresas procesadoras de energía alternativa, haciendo un negocio de lo que hoy es un problema de salud. A esto podemos sumar la comida que se bota, ya sea por que sobró o superó el periodo de vencimiento. Todo esto sirve para la producción de gas metano.

La orina también puede ser un gran negocio. Por ejemplo en una comunidad boliviana se ha implementado mediante un proceso educativo el “baño ecológico”.  El líquido es fermentado por tres meses a temperatura ambiente “para lograr su estabilización y después se diluye en agua antes de la aplicación. Con esta solución se están abonando los pinos de la zona, e incluso se está llevando a cabo un programa de replantación”. Resaltamos: están haciendo abono a partir de la orina.

En nuestro país esta tecnología podría contribuir al desarrollo de las huertas hidropónicas en los hogares, libres de agrotóxicos y sin dependencia de abonos proveídos por externos.

También puede aplicar el sistema al desarrollo de abonos comunitarios o simplemente el surgimiento de empresas que procesen la orina, la cual es llamada en otras latitudes como “oro líquido”.

El reciclaje, que hoy es mayoritariamente negocio de economía informal puede convertirse en otra fuente de ingresos. Ideas no faltan, como el caso del metro de Pekín que canjean boletos por botellas plásticas.

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Estos conceptos que citamos de las páginas del Banco Interamericano de Desarrollo, para integrar a este nuevo diseño de vivienda y comunidades debe surgir de la economía del conocimiento, de la educación. Por eso más que imposición por medio de leyes, esperamos que los tomadores de decisión las integren por medio de esquemas de beneficios, donde las nuevas viviendas ecológicas disfruten de incentivos fiscales, consideraciones en impuestos territoriales y exoneraciones en los implementos necesarios para el baño ecológico.

Reconocemos que la resistencia al cambio y la ruptura de paradigmas hacen que las nuevas ideas puedan ser incomprendidas y rechazadas, pero lo que nosotros vemos como un sueño para nuestro futuro es una realidad en países, como Burkina Faso, donde ahorran millones de dólares en fertilizantes a partir de la utilización de los desechos producidos por el ser humano.

Nuestra iniciativa está motivada en lograr los mejores resultados nacionales con creatividad, vemos en esta y otras ideas un espacio para que en nuestro país surjan empresas con capital e intelecto nacional, para la creación de fuentes de empleo, emprendimiento, aporte a la Seguridad Social y nuevos ingresos tributarios.

¡Reinventemos el futuro!

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