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Levante su antorcha: ¡Las cuatro columnas del mesón deben arder!

Levante su antorcha: ¡Las cuatro columnas del mesón deben arder!

Levante su antorcha: ¡Las cuatro columnas del mesón deben arder!

Cada año el pueblo costarricense celebra al héroe nacional, Juan Santamaría, quien tuvo un rol protagónico en la Batalla del 11 de abril de 1856, cuando nuestro ejército luchaba por liberar al pueblo nicaragüense del yugo opresor y mantener alejada de la región a los filibusteros esclavistas.

Los invasores acuartelados en el Mesón de Guerra fueron sorprendidos por el incendio desatado por la tea fulgurante del joven alajuelense, actividad que décadas después se empezó a dramatizar en escuelas y colegios para memoria y honra de quienes ofrendaron su vida en la Campaña de 1856 y 1857.

Hoy, 162 años después de aquel sangriento y glorioso día, todos estamos llamados a encender una antorcha y quemar constructivamente un vicio personal o nacional, dando -con ese sacrificio- un paso para la libertad.

Desde nuestra iniciativa proponemos que las cuatro columnas que sostienen al mesón de hoy deben arder:

Desempleo

Costa Rica apostó por un modelo educativo basado en la formación de empleados. Al principio el sueño del graduado era colocarse en el sector público y en años recientes se complementa con las tecno-maquilas.

Sin embargo el agotamiento del modelo es contundente: el Estado no tiene los suficientes recursos para sostener la planilla ni ser eficiente y el sector privado, que produce el capital, no está creciendo al ritmo necesario y alguna importante inversión extranjera está en retirada.

Es hora de girar el modelo educativo para que el emprendimiento florezca de las mismas aulas de secundaria y universidades. Que una poderosa clase media de pequeños y medianos empresarios surjan con base al mérito.

Además debemos asumir una actitud favorable hacia el emprendimiento nacional que, en lugar de proteccionismo, necesita estimulación para crecer y competir. Es hora de eliminar trabas, trámites e injustas cargas sobre el emprendedor y ayudarle a crecer, para generar empleos, más riqueza, cuotas obrero patronales y prosperidad que se va a disfrutar en el país.

Falta de innovación

Una de las principales industrias de nuestro país es el turismo, sin embargo el modelo verde fue copiado por la región y hoy lo ofrece más barato. Es hora de innovar e invertir en una industria turística para todo el año -no solo para la temporada alta- que llene habitaciones de hoteles, promueva el turismo rural, nuevos emprendimientos y participe sectores no tradicionales en la actividad.

Nos referimos al modelo de salud y bienestar que necesita agricultura libre de agrotóxicos, alimentos libres de gluten, eventos deportivos, wellness, vacaciones para pérdida de peso, recuperación del ciclo de sueño y equilibrio espiritual. Creando empleos y emprendimientos para profesionales en enfermería, medicina general, fisioterapia, odontología, psicología, entre otros, muchos de ellos hoy desempleados.

El pasado 02 de abril se realizó el lanzamiento del primer satélite construido en Costa Rica. El país está para cosas grandes.

El “no se puede”

La autoestima nacional está lesionada y nos hemos convencido que todo se maquilla con una platina, un puente bailey y un peaje.

Naciones que no tienen las ventajas geográficas, educativas, seguridad social y ausencia de ejército (el cual genera un fuerte peso en el gasto público) logran rebasar nuestro desarrollo al dejar de lado los vicios y abriendo las puertas a la virtud.

Todo lo imposible se hizo posible cuando alguien intentó lograrlo. Si nuestros vecinos, al norte y sur, están desarrollando canales e infraestructura pública de buen nivel, nosotros también podemos.

De igual forma si universidades latinoamericanas forman parte de los rankings mundiales, nosotros tenemos la capacidad de al menos colocar una en el top 100.

Pasividad

Son muchos los que esperan que las soluciones emanen del gobierno, como si la experiencia de confiar en los políticos fuera buena. Es hora de creer más en nosotros mismos, en nuestros barrios y comunidades, y empezar a generar ideas, planteamientos, proyectos y acciones para transformar nuestro entorno.

Póngase la camiseta azul, levante la antorcha y ¡Reinventemos el futuro!

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