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Isla Caballo: un paraíso natural con potencial comunal de salud y bienestar

Isla Caballo: un paraíso natural con potencial comunal de salud y bienestar

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Con los dirigentes comunales en playa Torres de isla Caballo.

El doctor Christian Rivera, coordinador de Costa Rica Azul visitó, junto a autoridades y voluntarios, isla Caballo en el Golfo de Nicoya.

El buen tiempo y ánimo acompañó a la “tripulación” que zarpó del estero de Puntarenas alrededor de las 8:30 de la mañana, en las tranquilas aguas del Pacífico bajo el abrazador sol de verano, cuarenta minutos después desembarcamos en playa Torres para reunirnos en la iglesia evangélica con los dirigentes comunales.

Antonio Torres, pastor evangélico y su esposa Carmen Campos Rojas, presidenta de la asociación de desarrollo, agradecieron al doctor Rivera la visita “en tiempo de navidad” ya que, según sus palabras, algunas personas que manifiestan interés en la isla se alejan en estas fechas o utilizan alguna reunión como excusa para hacer el paseo de la oficina.

Rivera en su intervención señaló que el futuro de la isla depende de la apertura de sus habitantes a nuevas ideas, por lo que los invitó a hacer una alianza de buena voluntad y empoderamiento para dinamizar las actividades de la comunidad.

En marea baja los niños pueden ir a la escuela por la playa, en marea alta utilizan los senderos.

En marea baja los niños pueden ir a la escuela por la playa, en marea alta utilizan los senderos.

Un lugar diferente. Isla Caballo cuenta con 270 habitantes, los cuales se dedican principalmente a la pesca, en medio de serias dificultades económicas y un notorio aislamiento de la realidad de otras islas y tierra firme.

Mediante pozos artesanales se abastecen de agua para los quehaceres domésticos o aseo personal, para consumo se trae en recipientes de comunidades cercanas. Tampoco poseen energía eléctrica por lo que en algunas viviendas hay paneles solares y al menos en la iglesia cuentan con una planta.

Su topografía es montañosa, por lo que las viviendas se ubican principalmente en las playas, donde están los lugares planos. Los dos asentamientos se comunican por las playas en marea baja o por un sistema de trillos entre las montañas, los cuales producen exigencia física para recorrerlos.

Por su topografía y economía no hay motocicletas ni carros pues no hay vías de tránsito para automotores.

En el pasado se ha intentado reubicar la comunidad o desalojarla para dar paso a inversiones de capital nacional e internacional dirigidas a turismo de alto nivel adquisitivo, mediante esquemas de concesión, bajo promesas de empleo; en vez de emprendimiento, como debería ser.

La propuesta. Las fuerzas vivas de la comunidad narraron que sueñan con agua potable, electricidad, estabilidad de los maestros y un ebais, temas que les han significado constantes reuniones con representantes de gobierno, dilemas presupuestarios, y trámites continuos, infructuosas al día de hoy.

Rivera planteó la necesidad de cambiar de paradigma y que la comunidad forje su destino. En primer término los invitó a valorar una planta desalinizadora para proveerse de agua dulce, además de la creación de energía eléctrica por medio de una combinación de desechos humanos y animales, así como el complemento de la pesca con turismo accesible.

“Costa Rica debe generar prosperidad primero para los ticos y ustedes pueden organizarse para que el turismo costarricense y extranjero venga a visitar y disfrutar de esta hermosa isla y les deje el dinero a ustedes como comunidad, no sólo a los grandes capitales foráneos”, señaló Rivera quien los motivó a crear una cooperativa para construir un pequeño y artesanal sitio de hospedaje, para alojar turistas de salud y bienestar; personas que buscan relajarse y perder peso haciendo senderismo combinado con alimentación saludable que incluya frutos del mar, agricultura orgánica e hidropónica proveída, a mediano plazo, por los habitantes de la misma isla.

Florencio Marchelli, director ejecutivo de Costa Rica Azul, les habló de los procesos de cambio, la necesidad de visualizar un futuro con creatividad y soñar con hacer posible lo que hoy es imposible, detallando las ideas manifestadas por el doctor Rivera.

Visita a las escuelas. Después de la reunión se visitaron las escuelas de playa Torres y playa Bonifacio, ambas con severas limitaciones, cuyos docentes duran en promedio tres meses ya que las vicisitudes del sistema y problemas de salud los hacen buscar traslado a otras zonas del país apenas pocas semanas después de llegar a Caballo.

Maricela López, Vanessa Gonzáles y el profesor Roberto Fernández reciben el panel solar como semilla de la iluminación de la isla.

Maricela López, Vanessa González y el profesor Roberto Fernández reciben el panel solar como semilla de la iluminación de la isla.

Sin embargo el profesor Roberto Fernández, destacado en la escuela de playa Coronado, ha estado en la zona cinco años y dice que ya es “caballense”. Se ha integrado al liderazgo comunal y organiza celebraciones como La Antorcha, donde los niños llevan el fuego de la libertad por las playas de la isla el 14 de setiembre, o los desfiles en los mismos senderos, el Día de la Independencia.

Don Roberto es uno de nuestros enlaces con la comunidad y como agradecimiento le entregamos un panel solar, que recibió junto a las señoras Vanessa González y Maricela López, de la Junta y Patronato escolar, con la esperanza que sea la semilla que germinará con la iluminación de isla Caballo.

Nostalgia y compromiso. A la vuelta, entrada la tarde, el Golfo estaba agitado, su viento y oleaje se hicieron sentir en el casco de la embarcación, lo cual el doctor Rivera describió como “el sentimiento de la isla que nos invita a quedarnos, a no abandonarla, a unirnos con sus pobladores y que juntos reinventemos su futuro para beneficio de la comunidad”.

El doctor Rivera recordó cuando viajaba en lancha a Puerto JIménez durante su servicio social

El doctor Rivera recordó los viajes en lancha cuando realizó su servicio social en Puerto Jiménez

Nuestra iniciativa agradece a Marielos Alvarado y María Isabel Rojas del MEP,  Nils Solórzano del Ministerio de Agricultura Ganadería, y al profesor Roberto Fernández, docente en isla Caballo, por la disposición y compromiso para hacer realidad esta visita.

También agradecemos las palabras de apoyo y disposición de nuestra comunidad en medios sociales, pronto los convocaremos a ponerse la camiseta azul, cruzar nuevamente el Golfo, ponernos al servicio de los caballenses y continuar haciendo realidad esta revolución de prosperidad; para que juntos reinventemos el futuro con este nuevo modelo de desarrollo nacional, de salud y bienestar.

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