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De la fuga a la repatriación de cerebros, una oportunidad para el desarrollo.

De la fuga a la repatriación de cerebros, una oportunidad para el desarrollo.

Fuga de Cerebros

A lo largo de la historia muchas civilizaciones han visto migrar un sector de sus mentes más brillantes a otras naciones, con la finalidad de expandir su conocimiento y disfrutar de mejores oportunidades económicas.

Desde nuestra perspectiva, este fenómeno lejos de producir una lesión al desarrollo nacional, devela un problema conceptual y estructural en la forma que se visualiza el crecimiento-país.

Mientras algunas naciones sufren “por los que se van” otras les abren sus puertas, como Singapur, India, Brasil, Australia y Canadá que han implementado normativas para que los jóvenes se trasladen y desarrollen la ciencia, tecnología y emprendimiento en entornos altamente estimulantes.

Estados Unidos tiene la misma intención de privilegiar los atestados académicos del postulante, ya que actualmente lo que predomina es el vínculo familiar.

En Costa Rica Azul celebramos la posibilidad que más jóvenes costarricenses hagan sus maletas para aprender en universidades foráneas, realicen pasantías y funden empresas. Con la “diáspora académica” fertilizamos el intelecto nacional con el mejor de los ingredientes globales: el conocimiento. De esta forma incorporamos a la visión criolla nuevas perspectivas en un mundo cada vez más pequeño y competitivo.

Esta “fuga” y “circulación”, en áreas clave, hacia naciones donde se están produciendo grandes avances, será de gran valor para la estrategia productiva de nuestro país. Pero el ciclo no es óptimo si no se da la “repatriación”.

El gran reto, donde nuestro país verdaderamente pierde, es cuando no se crean condiciones económicas y académicas para el retorno de estos hombres y mujeres, ya maduros, que gozan de estabilidad, contacto, prestigio y experiencias para compartir y enriquecer el escenario intelectual y empresarial del país.

Es hora de romper las barreras al nuevo conocimiento; dejar atrás esa cultura burocrática contra los nacionales que se gradúan en otros países, que se materializa en el calvario de la homologación del título. En vez de ser recibidos con las puertas abiertas se les examina como si fueran sospechosos de fraude académico; castigados con trámites lentos e interminables.

oportunidad

Además estos mismos jóvenes tienen mucho que aportar a los tomadores de decisión en política pública y creación de leyes, acerca del funcionamiento de esas economías de apoyo al emprendedor, para que se adapten a nuestras necesidades en beneficio del desarrollo nacional.

Las universidades necesitan que más alumnos migren y retornen con grados académicos extranjeros para enseñar nuevas ideas. Debemos romper la endogamia curricular de pequeños grupos apoderados de una escuela o facultad, ya que en este esquema nuestro país seguirá perdiendo en prosperidad, justicia social y salud.

Costa Rica tiene mucho qué ofrecer al mundo pero tenemos elementos demográficos  e internacionales en contra. Si aprovechamos bien los años que aún nos permiten margen de maniobra y actuamos como corresponde, podríamos ser nosotros quienes repatriemos e “importemos cerebros” en un par de décadas.

Estamos obligados a reinventar el futuro para garantizar grandes oportunidades para los nuestros; de la misma forma como nuestros abuelos lo hicieron por nosotros. La oportunidad es nuestra.

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