Quienes se arriesgan a este estilo de vida cuentan con un vasto nicho de oportunidades como lo son el envejecimiento activo, el soporte emocional de una comunidad inclusiva, un ahorro económico, un entorno capacitante donde emprender proyectos y adaptable a las diferentes necesidades y mucha diversión.

Por muchos años esta tendencia era común en personas jóvenes quienes buscaban una economía propia, privacidad y compartir labores domésticas. Pero luego las necesidades cambiaron, convirtiendo este estilo de vida en comunidades más “senior”.

En la actualidad aunque hay muchos tipos de “cohousing” y aunque las realidades de cada uno pueden variar, existen ciertas características que hacen que este modelo sea exitoso. A continuación se las contamos:

  • Es autopromovido, de iniciativa y diseño del grupo.
  • Es co-diseñado, con un enfoque intencional para favorecer la relación vecinal.
  • Existen zonas comunes significativas, que se comprenden como extensión de las viviendas (no de gestión externa).
  • Autogestionado, con organización colaborativa de las tareas comunes (comisiones).
  • No hay jerarquías, y los roles se reparten de forma natural.
  • La economía es privada, y las viviendas cuentan con todos los elementos que aseguran la independencia de los residentes.
  • En el imaginario colectivo las comunidades de senior cohousing (o jubilares) se asocian erróneamente a un cierto modelo derivado de las “residencias” de personas mayores: a menudo se confunden con “apartamentos con servicios”, “senior resorts” o “apartamentos tutelados”, donde no encontramos las seis características mencionadas anteriormente, principalmente en lo que se refiere a la autopromoción, autogestión y falta de jerarquía (suele haber “tutela” externa).
  • Tampoco el cohousing se define por su configuración arquitectónica, pero sí por su diseño social.
  • Realmente el cohousing se asemeja más a un pequeño barrio o a una comunidad de vecinas y vecinos bien avenidos (porque lo crearon con esa intención de vida colaborativa y mutualismo comunitario).
  • El proceso de creación de comunidad, previo a la creación del complejo exige metodologías participativas y herramientas de inteligencia colectiva. Y es que ese deseo de “formar parte” (= participación, en mayor o menor medida) es una de las grandes claves.
  • El cohousing es entorno físico y social que, construido de forma colectiva, facilita que esto ocurra.
En Costa Rica debemos buscar más opciones de vida que traigan consigo bienestar y una mejor calidad de vida de nuestros adultos mayores. ¿Funcionarían este tipo de viviendas colaborativas en el país? Es hora de que ¡Reinventemos el futuro!