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Consumo de frijoles y su contribución al cambio climático

Consumo de frijoles y su contribución al cambio climático

Consumo de frijoles y su contribución al cambio climático

Hay un gas más dañino que el dióxido de carbono, se trata del gas metano. Lo que muchos no saben es que este es producido en gran proporción por los pedos de vaca, convirtiéndolos en una de las causas de gases de efecto invernadero.

Se estima que una vaca solitaria puede llenar en tan sólo un día una bolsa de 55 galones con gas cargado de metano, si tomamos en cuenta que al menos 1.500 millones de vacas vagan por el planeta, el resultado es alarmante.

Ante este panorama se proponen diferentes soluciones para controlar el metano emitido por el ganado. Un científico de la Universidad de Texas A & M está desarrollando un concepto de ciclo cerrado para atrapar las emisiones del estiércol y convertirlo en fertilizante; un grupo de agricultores en Argentina siguen una ruta menos sofisticada y comenzó a cosechar pedos de vaca en bolsas gigantes. Pero un equipo de investigadores estadounidenses, dirigido por Helen Harwatt en la Universidad de Loma Linda, sugiere que la clave podría ser que las personas cambien sus dietas y cambien la carne por frijoles.

Esa última opción precisamente permitiría que un 42% de las tierras de cultivo, que corresponden a 400 millones de millas cuadradas y que son utilizadas en la producción de carne de vacuno, sean liberadas para otros usos.

Según expertos, este cambio llevaría a que Estados Unidos alcance de inmediato entre el 50% y el 75% de su meta de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero para el 2020.

Los frijoles y las legumbres no tienen el mismo impacto en las personas como una hamburguesa o algún asado, pero científicos descubrieron que su producción resulta una cuadragésima parte de las emisiones producidas por la industria ganadera.

El realizar algunos ajustes dietéticos se ve dentro de las alternativas para reducir el consumo de grandes cantidades de emisiones.

“Dada la novedad, esperaríamos que el estudio sea útil para demostrar cuánto puede hacer un cambio en la producción de alimentos y aumentar la utilidad de tales opciones en la política de cambio climático”, dijo Harwatt.

A través de su investigación, Harwatt  descubrió además que el cambio a frijoles y legumbres liberaría una gran cantidad de tierra que en este momento se encuentran monopolizadas por la ineficiente industria ganadera, que podrían contribuir en gran medida a apoyar formas nuevas y sostenibles de alimentar a nuestra creciente población.

Mientras que en el estudio, los investigadores son cuidadosos al señalar que “los frijoles para la carne de res” aún no se están considerando como una opción de política climática, Harwatt indicó que podría serlo.

“Dada la escala de reducciones de gases de efecto invernadero necesarias para evitar los peores impactos del cambio climático, ¿estamos preparados para comer análogos de carne que tengan un sabor similar al de la carne de res, pero tengan un impacto mucho menor?”, dijo en Loma Linda University Health News.

“Parece que tendremos que hacer esto”. La escala de las reducciones en las emisiones de gases de efecto invernadero no nos permite el lujo de patrones de alimentación “normales”, concluyó.

 

Fuente: FastCompany.com

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