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¿Más cárceles o más oportunidades?

¿Más cárceles o más oportunidades?

1 carceles costa rica

Nuestro país debe decidir si apuesta por la represión o invierte en la prevención del delito.

En Costa Rica se deteriora la seguridad ciudadana por el aumento de hurtos y asaltos, lo que genera una serie de debates sobre cuál debe ser el rumbo del país en esta sensible materia, una de la que más nos preocupa a los ciudadanos, surgiendo posiciones polarizadas.

De un lado existe un sector que propone el aumento de las sanciones penales (años de prisión) y la construcción de más cárceles para encerrar a los delincuentes, e incluso hay voces que claman por la pena de muerte.

En el otro estamos quienes vemos en el delito más que un simple acto de apropiarse de forma ilegal de lo ajeno, sino una construcción social derivada de problemas más complejos.

2 costa rica carceles

La cárcel es una bomba de tiempo; cuando el reo cumple condena no sale rehabilitado, sino más destruido y especializado en la comisión de nuevos y más complejos delitos.

Si una persona rompe el ordenamiento jurídico debe recibir la sanción que corresponde. Nuestro Código Penal es abundantemente claro en la sección de Delitos Contra la Propiedad sobre la consecuencia que conlleva cometer tales acciones.

Pero el fin de una sociedad no debe simplificarse en apartar a quienes rompen la ley, sino valorar cuáles son las circunstancias que llevan a una persona a delinquir.

La cárcel es una bomba de tiempo; cuando el reo cumple condena no sale rehabilitado, sino más destruido y especializado en la comisión de nuevos y más complejos delitos

Hay una clara correlación entre hurtar y robar con una alta probabilidad de impunidad (o sea, quien delinque cree que no lo van a arrestar ni va a ser procesado penalmente) pero es es innegable que también hay un vínculo con la falta de oportunidades.

Derecha

Contradicciones: una persona con educación formal mínima que roba un celular puede purgar más años de prisión que un influyente y educado que se apodera del dinero que pertenece a todo el pueblo.

Una verdadera solución es integral y debe incluir una propuesta de desarrollo económico donde las personas puedan alcanzar sus metas personales con empleos o emprendimientos dignos, que beneficien a la sociedad, es decir generación de riqueza que no se siga concentrando en pocas manos.

Debemos seguir creyendo en la educación de calidad, pero no sólo con un sistema de aprendizaje de lectura y escritura, sino como un proyecto de creatividad, innovación y transformación. Un cambio de mentalidad para formar empresarios generadores de empleo, que honren los compromisos fiscales y con la Seguridad Social, y también formar alianzas con la inversión internacional para que superemos el concepto de maquila (o tecnomaquila).

Aprovechemos de una vez por todas las fortalezas no exploradas que tenemos para lograr el desarrollo, pero inclusivo y solidario, como es el que se puede alcanzar con la diferenciación del turismo con el valor agregado de “la salud y el bienestar”; empecemos a formar emprendedores nacionales.

El futuro de nuestro país está en formar una juventud preparada, que asuma las riendas del presente y se atreva a reinventar el futuro

Nuestro reto es crear oportunidades de educación, empleo y emprendimiento para la juventud

No hay un solo costarricense que no haya sufrido a nivel familiar o en carne propia la violencia física y emocional de un asalto, pero no podemos caer en el facilismo populista que se limita a potenciar el castigo. La mano dura no disminuye el delito, aumenta la violencia y le sirve de excusa a las autoridades para excederse en el trato con los ciudadanos honestos, argumentando que mediante inconstitucionales retenes, requisas arbitrarias y solicitudes improcedentes de información de la población “se  previene el delito”.

Finalmente, debemos destacar que vivimos en medio de contradicciones, donde una persona con educación formal incompleta que roba un celular puede purgar más años de prisión que el influyente y educado que se apodera de millones de dólares de todo el pueblo. Esto también contribuye a la descomposición moral de la sociedad.

A todos nos cuestan las cosas y nos duele ese “consejo oficial” de entregar todo y no ofrecer resistencia en un asalto, pero nos dolerá más si no abordamos integralmente el delito promoviendo el desarrollo socioeconómico y brindando verdaderas oportunidades de crecimiento a la niñez, juventud y a quienes hoy cumplen una condena.

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